Noticias | 27 julio, 2026
Fiestas Patrias: ¿Qué celebramos realmente cada 28 de julio? Por: Omar Coronel
Cada 28 de julio celebramos una independencia que sigue incompleta en aquello que más importa, la promesa de que autogobernarnos haría mejor la vida común. El diagnóstico habitual culpa a la clase política, a las vacancias y al pleito entre poderes, y acierta, aunque se queda corto. El Perú desmiente la explicación fácil, porque crecimos y redujimos la pobreza durante veinte años mientras la confianza en la democracia se hundía.Lo que se vació fue algo más hondo, la pretensión misma de que gobernar es decidir para el bien colectivo. No solo el Estado y los partidos, también varias organizaciones sociales parecen haber renunciado a esa idea, atrincherándose en el interés particular. No estamos ante el viejo desprecio autoritario por la democracia, sino ante su vaciamiento silencioso, uno que no tiene un autor identificable a quien combatir. Para los más jóvenes, socializados en ese entorno, la democracia ya no es una promesa traicionada por una dictadura, como el fujimorismo lo fue para otras generaciones, sino la experiencia cotidiana de instituciones que no sirven para construir nada en común. Que sean a la vez los más interesados en la política y los más abiertos a la "mano dura" no parece un capricho autoritario, sino la lectura lúcida de quien observó el sistema y concluyó, con razón, que las reglas no funcionan para nadie.
Ese desencanto, sin embargo, no derriba democracias por sí solo, sino que funciona más bien como un combustible que se vuelve peligroso cuando coincide con dos condiciones. La primera es una élite tan fragmentada que no logra formar las coaliciones estables sin las cuales ningún gobierno alcanza a entregar resultados concretos. La segunda son las redes organizadas capaces de encauzar ese malestar difuso hacia proyectos que ofrecen certezas a cambio de menos pluralismo. Una deja el descontento disponible; la otra lo convierte en un proyecto con vocación de durar.
Hay, con todo, una paradoja que vale la pena mirar de frente. En el Perú, quienes menos aprueban la idea de un gobierno autoritario no son las élites educadas de las ciudades, sino los sectores que más han dependido de la democracia para vivir, las mujeres, los pobres y los peruanos de áreas rurales. No es que profesen un particular fervor democrático, sino que probablemente valoran lo que ganaron dentro de la democracia y, sobre todo, la posibilidad de seguir peleando por ello sin que un poder concentrado se lo arrebate. El apego al régimen no se predica ni se decreta, sino que aparece cuando la democracia sirve, y se desvanece cuando se vuelve, para la mayoría, un trámite ajeno.
Devolverle al Estado la vocación del bien común es un trabajo lento y político que ninguna elección resuelve por sí sola. Supone reconstruir partidos y coaliciones capaces de convertir las demandas dispersas en acuerdos que obliguen, en lugar de dejarlas como el ruido fragmentado del que se alimentan los grupos rentistas y proyectos autoritarios. Y supone, sobre todo, volver a entregar resultados, de manera que la experiencia de instituciones que sirven deje de ser el privilegio de unos pocos.
¿Con quienes se construye esta patria? No se trata de trazar una frontera entre peruanos, de separar a los demócratas ilustrados de una supuesta mayoría autoritaria, porque la paradoja mencionada deshace esa división. La frontera, si hay alguna, no corre entre sectores sociales sino alrededor de una manera de entender la política. Están dentro todos los que aceptan que gobernar es hacerlo con quienes piensan distinto, que el poder se alterna sin violencia y que el rival no es un enemigo a eliminar, y quedan fuera únicamente quienes quieren terminar con esa regla. Construir el país que celebramos cada julio es, al final, ensanchar el primer grupo y negarle al segundo el permiso de hablar en nombre de todos.
Datos: R. Cuenca, L. Reátegui y S. Elguera, "Un combo peligroso: juventud, democracia y autoritarismo en el Perú" (IEP, 2026). Documento de acceso libre; enlace en la bio..